relatos con prostitutas que es puta

Por eso resultan tan interesantes los testimonios en primera persona que nos ayudan a comprender qué ocurre dentro de la mente de las mujeres que ofrecen sus servicios sexuales.

Un buen ejemplo de ello es el libro ' Prostitution Narratives: Stories of Survival in the Sex Trade ' Spinifex Press , que recoge unos cuantos testimonios en primera persona. La danesa, que actualmente tiene 35 años, trabajó durante tres años como prostituta poco después de cumplir Actualmente es terapeuta y sexóloga.

Puede ser que no represente la experiencia de todas las prostitutas, pero merece la pena leer al completo la carta. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis.

De hecho, entra en la categoría de multitarea. Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir.

Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. Del lubricante y los condones. Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo. Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira.

No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable. De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír.

En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Hice la preparatoria en Mexicali y quedé embarazada en el sexto semestre. Estuve tres meses como cajera en la Central de Autobuses, pero era muy poquito lo que me pagaban. Me cambié a trabajar de mesera en una fonda de tacos de carne asada, pero tampoco me salía mucho dinero. A cada rato mi mejor amiga me invitaba a trabajar con ella en el bar donde bailaba. Me negué hasta que un día enfermó mi niño y tomé la decisión de trabajar de prostituta.

Mi fantasía es tener sexo con dos hombres guapos al mismo tiempo. Hasta cuatro clientes a la vez han querido llevarme al cuarto, pero me da miedo, son muchos pitos. Odio a los hombres que huelen feo, a algunos hasta los he tenido que meter a bañar.

Recuerdo que el primero con el que me acosté estaba de buen ver, pero el segundo estaba viejito, 60 años; me dio asco. También los gordos me dan asco porque tienen el pito chiquito. En este tipo de trabajos hay clientes que les gustan cosas muy raras, como que les preste mi ropa interior: En otra ocasión me tocó un cliente que se desnudó y se puso boca abajo para que le echara cerveza en las nalgas.

Pero si me pagan tengo que hacerlo y lo hice. También en una ocasión un cliente de 70 años se puso a gatas y me pidió que con una mano lo cacheteara mientras que con la otra le metía los dedos en el ano.

Lo que sí no soporto es que me besen los senos o la boca; algunas compañeras se dejan besar, pero yo no. A veces me piden el ano, pero ese nadie me lo toca. Lo sí me gusta es que me besen el cuello y las orejas, siento rico.

Hace seis meses subí a bailar por primera vez al escenario. La mayoría fluctuaba entre los 25 y 40 años. Daban dinero hasta por llegar en pantis a una casa Pero con esos ojos era que la veían a ella. Frances, muy madura ahora y quien habla de su experiencia con gran aplomo, comenzó a prostituirse cuando cursaba el séptimo grado.

Ya para entonces algunas de sus compañeras lo hacían y la instaban a imitarlas. La primera vez que se prostituyó fue con un hombre de 26 años, casado y con dos hijos. Luego le compró otros objetos como prendas de vestir.

relatos con prostitutas que es puta Para ir al foro da clic aquí. Recuerdo que el primero con el que me acosté estaba de buen ver, pero el segundo estaba viejito, 60 años; me dio asco. Te invito a que empiezes a leer y cambies tu actitud sobre nosotras Respondiendo al comentario 1. Ellos reían y se burlaban de mí diciéndome que si yo era una prosti porque me hacía del rogar y que apenas era el principio. Entonces no entendía que se estaba prostituyendo. De tu admirador Fernando Rosas break 1 de octubre de